Historia de Hulleras de Sabero. (Parte I)

20110209123112_pozoherrera1sabero2010_8169Este artículo, firmado por Julio de Prado Reyero, fue publicado en la revista “Vadinia”, en el número 2, de enero de 1.992. La revista era publicada por el grupo juvenil “El Hayedo”.


Con el doble motivo: uno gozoso de la inminente celebración del Primer Centenario de la fundación de la Empresa Hulleras de Sabero y Anexas, S. A. y otro preocupante del cierre de esta empresa, iniciamos hoy una corta serie de artículos sobre el historial de esta sociedad que tanto ha representado, representa y debe seguir representando para nuestra tierra.

Hacia el año 1.830 se desplazó al Valle de Sabero una Compañía con el objeto de hacer unas exploraciones carboníferas de cara a la construcción de la Ferrería de San Blas de Sabero, que se proyectaba que debería funcionar a cok y no con carbón vegetal como era usual entonces en España.

Los resultados de las distintas “calicatas” efectuadas en la zona del Castro (término correspondiente en parte a Sahelices y en parte a Sabero) resultaron de tal manera positivos que en el año 1.840 D. Miguel Botias Iglesias, vecino de Madrid, obtenía la concesión de 41 pertenencias para explotar carbón y hierro.

En principio las minas de carbón eran nodrizas de los Altos Hornos y propiedad de la Sociedad Palentino Leonesa, que siguió explotando las minas de carbón, aún después de haber cesado la actividad de la Ferrería en el año 1.862. Posteriormente la propiedad pasó a la Sociedad Martínez y Compañía, de Madrid, y en el año 1.887 se constituye otra entidad con el nombre de Sociedad de Minas de Sabero, que se consolida en el año 1.890 con las aportaciones en metálico y propiedades mineras de D. Tomás Allende, natural de Burón, y de otros capitalistas vascos, como Basterra, Viuda de Epalza y Enrique Aresti, hasta que en el año 1.892 se constituye la Sociedad Hulleras de Sabero y Anexas, S. A., extendiendo sus propiedades a lo restante del Valle de Sabero incluidos Casetas y Veneros.

1Por esta época se construye la Casa de Administración de Hulleras de Sabero en la Villa y además las típicas viviendas para mineros, conocidas como “Baterías de Cuarteles de Sabero”, junto a la Dirección, la Herrera (Sahelices), Cuarteles del Santo Cristo y los del barrio de la iglesia en Olleros de Sabero. En la Herrera construyó posteriormente la Empresa Nueva Montaña y Quijano otras casas y la escuela de la Panacea. Otro tanto se hace en Vegamediana (Sabero) donde además se abren economatos mineros, lo mismo que en Sabero y Olleros.

image00181Para sacar los carbones del Valle de Sabero con destino principalmente a los Altos Hornos de Vizcaya, se construye el Ferrocarril de La Robla, que comienza a funcionar en el año 1.894. Para el arrastre del mineral se construye otro ramal de ferrocarril minero desde Olleros hasta la Estación de Ferrocarril de Cistierna, que empieza a funcionar en el año 1.899.

También a finales del siglo pasado nace el complejo de Vegamediana donde sucesivamente se construyen lavaderos, casa de máquinas, fábrica de “briquetas” y hornos de cok, talleres, sierra, etc… También en esta época, dado el auge demográfico que iba experimentando el Valle de Sabero y sus contornos, se estableció el mercado semanal que tenía lugar todos los lunes en la Plaza de los Árboles.

La producción de carbón al principio era muy oscilante y parece que no pasaba de las 60.000 Tms. anuales, puesto que las minas eran únicamente de superficie, abundando los “chamizos” y se puede decir que estaban diseminadas por todo el Valle, siendo las principales Sucesiva, la Juanita, el 1º, 2º, 3º y 4º de Olleros, Quemadas, Rodio, La Policarpa, etc… hasta que en el año 1.908 se inicia la profundización del Pozo inclinado de Sucesiva, que recibe por otro plano, también inclinado, los carbones del Bacedo y Rodio. Planos inclinados hubo igualmente en Olleros y zona de los Valles de Sabero, haciéndose necesarios varios ramales o vías para el arrastre a través de vagonetas del mineral. También se intentó hacer un ferrocarril minero desde La Herrera a la Estación de la Ercina, pero se desistió.

En 1.909 se inician los trabajos del pozo vertical de La Herrera, que comienza su funcionamiento en el año 1.912. Tenía 150 metros de profundidad y es el primero en funcionar con energía eléctrica, estando dotado de la más moderna maquinaria para la extracción, compresores, castillete de hierro, “jaula”, llamando poderosamente la atención la Casa de Máquinas construida a base de piedra de sillería por el labrante gallego Fariñas. Aparte de las distintas galerías en que se bifurcaba el pozo, se construyó un “Travesal” que partiendo de la Plaza de la Herrera minaba el pueblo de Olleros hasta producirse el hundimiento y agrietamiento de varias de sus viviendas y desaparición de barrios como el de La Mata o La Canal.

Junto al pozo nº 1 de La Herrera venía funcionando otro conocido como el Pozo de Nueva Montaña, propiedad de otra empresa y que tenía 65 metros de profundidad, que por su escaso rendimiento fue finalmente traspasado a la Empresa Hulleras de Sabero en el año 1.933 por la cantidad de 275.000 pesetas.

Con la apertura del Pozo de la Herrera la producción en Hulleras de Sabero se ha remontado ya en el año 1.910 (antes de estar totalmente concluido) a las 141.000 Tms. por año, contando con unos 1.000 obreros a los que había que añadir los de las restantes empresas mineras o contratistas.

La Empresa Nueva Montaña y Quijano fundó igualmente en 1.915 Las Minas de Olleros de Sabero. En este mismo año se crea en la Cuenca Minera de Sabero el sindicato UGT, que pronto se pondrá en confrontación con el Sindicato Católico, lo que contribuye a que los mineros se sensibilicen socialmente cada día más. Por otra parte, en el año 1.916 se registra en toda la región una gran demanda de denuncias de pertenencias mineras, prodigándose las llamadas “minas de ocasión”, que producen un carbón aún más superficial, menos rico en calorías, pero más abundante en cenizas, que además de comercializarse sin lavar “todo en uno”, se vendía caro; lo que no sucede así en Hulleras de Sabero donde el arranque, arrastre y lavado exige más coste, que un mercado de oferta y demanda no reconoce, contribuyendo a que baje la producción a 116.000 Tms., que al año siguiente será 83.514 Tms., llegándose así al año 1.917 que será dramático y decisivo para Hulleras de Sabero y para toda su zona de influencia.

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